lunes, 20 de mayo de 2013

Sorteo Asos

Asos está de sorteo!!

Sortea 50 euros para gastar en su tienda ¿alguien se lo quiere perder?

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miércoles, 6 de marzo de 2013

Odiosa rutina


Miércoles que parece lunes.
¡Qué duro es volver a la rutina!
También es verdad que este curso mi rutina es menos dura. Tengo rutina universitaria. Pero de universitaria que ha aprobado todos los exámenes de enero. Es una rutina distinta. Más tranquila, o eso dicen.

Me levanto a las nueve, o nueve y media. Voy a la universidad por la tarde y no tengo exámenes hasta finales de mayo. Esto me permite levantarme un poquito más tarde.
Tras desayunar, ducharme y vestirme es hora de ponerme a estudiar un rato. Es difícil ponerse a estudiar todos los días sin la presión de tener exámenes dentro de poco. Muchas veces pienso: lo que estudie ahora se me habrá olvidado dentro de dos meses cuando tenga los exámenes, pero no. Cuando llega la época de exámenes, sólo tengo que repasar. Y entre repasar y estudiar hay una gran diferencia. Tengo mucha fuerza de voluntad, siempre la he tenido. En este sentido le debo mucho al ballet.

A la una y media llega la hora de comer y a las dos y cuarto me recoge el autobús que me lleva directa a la universidad. Allí paso toda la tarde. De tres a ocho y media de la tarde. Llego a casa a las nueve, ceno y veo un rato la tele. Y se acabó el día. Así de lunes a viernes.
Afortunadamente no es todo tan monótono. Entre medias intento ver blogs de moda. Mis favoritos son: 1 silla para mi bolso, Miss Cocó, The blond salad, Tras la pista de Paula Echevarría y Bartabac. Cuando tengo tiempo veo bastantes más, pero estos son los que veo a diario.
Mis amigas son otra parte fundamental, otro pilar que hacen que cada día sea distinto al anterior. Las que me hacen más amenas las clases, más amenas las tardes. Siempre nos pasan cosas distintas. Son las que hacen que no haya un día igual que el anterior y eso es de agradecer. Desde aquí les doy las gracias. Somos un grupo de 7. Cada una de una manera, de un estilo, con distintos ideales, pero eso es lo que hace que nos adoremos, que nos queramos, que nos necesitemos de la manera que lo hacemos, que nos contemos absolutamente todo lo que nos pasa y que nos demos los mejores consejos del mundo. Apenas hace ocho meses que nos conocemos, desde que empezamos la universidad allá por el mes de septiembre, pero desde el día uno hemos sido uña y carne. Una piña irrompible y eso que, en alguna ocasión y bajo altos niveles de estrés (especialmente en época de exámenes), hayamos discutido por culpa de algún odioso trabajo en equipo en el que no nos poníamos de acuerdo. Pero nada grave que no hayamos podido solucionar. Nos adoramos. Las adoro. Son MIS amigas. 

La milla de oro



Ayer no tuve tiempo de actualizar, así os cuento hoy lo que hice ayer. Esta tarde noche intentaré actualizar con el día de hoy.

Sigo de vacaciones, pero de nuevo toca madrugar. Esta vez para hacer una de las cosas que más me gustan: ir de compras con mi madre, así que no me importa.
A las 10 ya estábamos recorriendo la calle Serrano, Velázquez, Ortega y Gasset. No se me ocurren calles mejores para comprarme un vestido para la boda de mi prima. Es en julio así que mi objetivo es un vestido corto.
De la mano de mi madre recorrimos tiendas como Carolina Herrera, Channel, Dior y un largo etcétera. Menuda mañana más impresionante. Todas estas tiendas tenían vestidos increíbles pero hace unos días me enamoré del que llevaba Paula Echevarría en los Goya. Así que fuimos a Dolores Promesas y efectivamente, aquí fue donde encontré mi vestido. No pensaba que en una mañana iba a encontrar el vestido perfecto. Son de las que se prueban mil vestidos, se lo piensa durante un montón de tiempo y finalmente se decide por uno. Pero esta vez no, fue verlo y enamorarme. Ese vestido estaba hecho para mí. Me quedaba perfecto. Sólo me tienen que cortar un poco el bajo. Me suele pasar pues no soy muy alta. El vestido está en el taller y yo ansiosa por tenerlo entre mis manos.
Menuda mañana más productiva. Lo más difícil ya está hecho. Ahora sólo me queda encontrar zapatos, bolso y una pulsera sencilla pues el vestido no necesita mucho adorno. Es perfecto.
También me compré un pintalabios rojo pasión. En concreto uno que aconseja este mes la revista VOGUE. Anuncia que es infalible 24 horas pero ¿cuántas veces hemos escuchado esto y es mentira? Al llegar a casa lo he probado y efectivamente ¡no se va! Venga a frotar con agua y jabón y, oye, que me ha costado un cuarto de hora quitármelo. No era plan de salir a la calle un martes con los labios rojos pasión.

A las siete de la tarde me subo al ave para regresar a Zaragoza. Mañana vuelvo a la universidad, eso sí, con dos alegrías extras. La primera es que nos han dado las notas del último examen. Una asignatura anual de esas malditas que dicen las malas lenguas es imposible aprobar a la primera. Pues yo lo he hecho. Eso merecía celebración y por eso mi madre me ha comprado el vestido más bonito del mundo. Gracias mamá! Y la segunda es que la bloguera Miss Cocó ha dejado un comentario en mi blog. Que ilusión me ha hecho cuando lo he visto.

El viaje es rápido y cómodo. Me pongo al día con la VOGUE de este mes. He conseguido comprarla. Parece que la han hecho pensando en mí. Hay un especial repleto de vestidos, maquillaje y peinados.


En cuanto a peinados, el día de la boda no tendré muchos problemas. Mi madre es la dueña de una de las peluquerías más prestigiosas de Madrid, en plena Castellana. Ya estamos pensando el peinado más adecuado.

lunes, 4 de marzo de 2013

Mal de ojo

Lunes. 8:30 de la mañana. Suena el despertador. Hoy me espera mañana movidita.


Lo primero que he hecho ha sido ir a recoger el ansiado título de bachillerato. Oficialmente. Ya está entre mis manos.
Allí he visto a mi amiga Laura. Lleva sin verla desde navidad. La echaba mucho de menos. Gracias por ese achuchón. Me ha sabido a gloria. Te adoro.
Está haciendo segundo de bachillerato y desde aquí le deseo toda la suerte del mundo para estos duros meses que le quedan. Y para selectividad. Lo hará bien.

Hasta aquí todo bien. Pero se han empezado a cruzar todos los astros contra mí. Me decido a comprar la VOGUE de este mes y resulta que está agotada. No pierdo más tiempo. Son las 9:30 y en tres cuartos de hora he quedado en Atocha.

He llegado con normalidad. En los tornos de la renfe me esperaba mi prima J.
Sacamos el billete, hacemos trampas. Ponemos como destino final dos paradas antes para evitar pagar un euro más. En Madrid somos así.

Subimos al tren y un cuarto de hora después nos damos cuenta de que nos han cambiado dde vía. Nos toca volver a Atocha. Ya no llegamos a Alcalá a las 11 para ver a nuestro primo C ni de cachondeo.
Pero somos cabezotas, no sabría decir quién más de las dos.
Nos subimos al tren correcto y una parada antes de llegar a Alcalá sube el revisor. Jamás he visto a un revisor en ese trayecto. Pues tenía que estar hoy, hoy que llevo un billete más barato. Resultado: multa de 12 euros. No ha sido mucho pero da rabia ¡con lo caro que es el transporte público!

Lógicamente no hemos llegado a la hora del recreo. Pero hemos conseguido ver a C. Y a sus amigas. Las conocía de oidas. Me sé su vida de memoria pero no las conocía en persona. Hoy ha sido el día. La hora que hemos estado juntos ha estado bien. Ya valía de mala suerte por hoy.

A la vuelta he pagado el billete correcto. No quería otra multa. Nos hemos cruzado con una gitana vendiendo romero. No hemos comprado ninguno. ¿Nos habrá echado un mal de ojo?

7 de la tarde: me voy al médico. No soy yo de médicos. De hecho hace años que no voy, pero esto ya no se puede aplazar más. Tengo dolor de estómago desde hace tres años y mi madre me ha "obligado" a hacerme alguna prueba para saber lo que tengo. Solo espero que no sea nada grave.
Mi madre me espera. Os contaré que me dicen.

Lunes ajetreado, pero por pasar tan solo una hora con J y C vale la pena pagar 12 euros de multa.


domingo, 3 de marzo de 2013

Aperitivo

Domingo. Sol. Madrid.
Qué tres palabras tan impresionantes en una misma frase.

Mi familia paterna es muy numerosa. Somos casi cuarenta personas entre abuela, tíos, tías, sobrinos, primos y primas. Nos llevamos increíblemente genial. Los adoro a todos, pero en especial a mi prima J y mi primo C. Antes que primos somos amigos y eso es algo que no todo el mundo tiene la suerte de tenerlo. Yo soy muy afortunada.

Bien, pues hoy, después de dos meses sin verlos (es el tiempo que llevo sin venir a Madrid) les he podido dar un buen achuchón.

Y es que no os he contado mi rutina-tradición dominguera.
Como somos tantos en la familia y cada uno tiene su vida hecha, no tenemos otra forma de coincidir y vernos unas horas a la semana que en un bar tomando un aperitivo y unas cañas antes de comer, porque, os aviso, en una reunión familiar, por lo menos en mi familia, no puede faltar una buena cerveza fresquita, mucho mejor si es Mahou. Raro es el domingo que coincidimos toda la familia en el bar. Un domingo vamos unos y otro domingo van otros, pero siempre nos juntamos mínimo 10-15 personas.
Es el momento de contar qué tal nos ha ido la semana, de organizar cumpleaños, quedadas o simplemente pasar un buen rato con los que sin yo elegirlo se han convertido en personas imprescindibles para mí.

He llegado al bar con mis padres y mi hermano conduciendo yo el coche (bajo las órdenes-consejos de mi padre pues me acabo de sacar el carnet de conducir) y ahí estaba mi primo C esperándome. Pero no estaba J, primer problema del día. Llevaba dos meses sin verla y no podía volver a Zaragoza sin achucharla. ¿Solución? Hemos quedado C y yo con J y nos hemos ido a comer a Sol. Buen plan ¿no? Y de paso he conocido a un par de compañeros de clase de mi prima J. Granaínos, muy salaos ellos. Risas, sonrisas, alegría... son cosas que pasan cuando estamos los tres juntos.

No sé si existen las palabras exactas para describirlos. Son como una extensión de mi cuerpo. Son ese tipo de personas con las que no necesitas hablar mucho o nada. Para qué malgastar saliva cuando con una mirada nos entendemos. Son los que en muchos momentos me hacen tener los pies en el suelo y seguir adelante. Son los que me permiten ser yo. Los adoro.

Hoy ha sido el domingo en el que hemos organizado el cumple de mi abuela. El martes cumple 80 añazos!! La celebración será el sábado en el chalet de mi primo C. Desgraciadamente yo no podré disfrutar de esta reunión familiar porque estaré en Zaragoza. Allí es donde vive mi familia materna. No es tan abundante como la familia de Madrid, pero también somos muchos. Entre abuelos, tíos, primos, etc. somos 23.
En Zaragoza estoy viviendo en casa de mis abuelos. Me cuidan y me miman mucho, pero somos un poco incompatibles en cuanto a personalidad se refiere. Los adoro, pero chocamos mucho. Como ellos dicen: tienen pensamientos de otra época. En alguna ocasión discutimos, es inevitable en una convivencia. Pero los quiero, y mucho.

Comienzo

Aquí comienza mi andadura. Mi día a día.

Supongo que lo primero será presentarme. Soy una chica muy normal, ordenada y amiga de sus amigos. Qué típico suena!
Estoy estudiando primero de enfermería fuera de mi ciudad, quizás esto es lo que más me molesta de mi vida, bueno, y no tener novio. Soy de Madrid pero como ya he dicho, estoy estudiando fuera, en Zaragoza. Vuelvo a casa cada vez que puedo, de hecho hasta el martes estaré aquí.

Tengo un hermano un año más pequeño que yo y es lo que más quiero en el mundo.

Si tuviese que describir mi vida diría que es amarilla. Vivo al día, no hago planes.

Mi mayor pasión es el ballet. Llevo bailando desde los cuatro años una media de seis horas diarias. Es duro, hay que esforzarse al máximo todos los días, aguantar umbrales de dolor que no sé si todo el mundo sería capaz de soportar, disciplina, sacrificio, presión, rutina, entrenamiento, llegar a casa y tener que curarse las heridas de los pies, lesiones... pero me da la vida. No todo el mundo me entiende, pero mis compañeras de ballet, con las que paso más horas que con mis padres, mi segunda familia sí que lo hacen, con eso me basta.
Este curso, al haberme tenido que ir a Zaragoza, toda esa rutina se ha visto un poco alterada pero no he dejado de bailar y, además, me he apuntado a jota aragonesa. No es lo mismo, en verdad no tiene nada que ver, pero es una forma de hacer ejercicio, bailar y mantener la cabeza ocupada durante unas horas.
Otra de mis pasiones son las compras. Me vuelven loca los zapatos. Tengo mucha suerte porque a mi madre también le gusta mucho ir de compras así que siempre que podemos pasamos el día entre probadores.
También me encanta viajar. Desgraciadamente no lo hago tanto como me gustaría, pero no me puedo quejar. A mis 18 años he recorrido España, incluyendo Canarias y en el extranjero ya he visitado París y Disney Land, Londres, Florencia, Pisa, Milan, Siena, Roma, Nápoles, Túnez, Malta y he cruzado un par de veces el charco, primero para ir a México (Riviera Maya) y la segunda vez para pasar un mes en Nueva York. El viaje de mis sueños sería poder recorrer Tailandia y Australia. Estoy convencida de que alguna vez iré.

Ahora que ya he terminado los exámenes del primer semestre y que, por cierto, he aprobado todo con muy buenas notas, he visto el momento de empezar con este blog. Iré contando cómo se me plantea mi día a día con la ilusión de que al menos una única persona se sienta identificada.
Cualquier comentario será bien recibido. Un beso!