miércoles, 6 de marzo de 2013

La milla de oro



Ayer no tuve tiempo de actualizar, así os cuento hoy lo que hice ayer. Esta tarde noche intentaré actualizar con el día de hoy.

Sigo de vacaciones, pero de nuevo toca madrugar. Esta vez para hacer una de las cosas que más me gustan: ir de compras con mi madre, así que no me importa.
A las 10 ya estábamos recorriendo la calle Serrano, Velázquez, Ortega y Gasset. No se me ocurren calles mejores para comprarme un vestido para la boda de mi prima. Es en julio así que mi objetivo es un vestido corto.
De la mano de mi madre recorrimos tiendas como Carolina Herrera, Channel, Dior y un largo etcétera. Menuda mañana más impresionante. Todas estas tiendas tenían vestidos increíbles pero hace unos días me enamoré del que llevaba Paula Echevarría en los Goya. Así que fuimos a Dolores Promesas y efectivamente, aquí fue donde encontré mi vestido. No pensaba que en una mañana iba a encontrar el vestido perfecto. Son de las que se prueban mil vestidos, se lo piensa durante un montón de tiempo y finalmente se decide por uno. Pero esta vez no, fue verlo y enamorarme. Ese vestido estaba hecho para mí. Me quedaba perfecto. Sólo me tienen que cortar un poco el bajo. Me suele pasar pues no soy muy alta. El vestido está en el taller y yo ansiosa por tenerlo entre mis manos.
Menuda mañana más productiva. Lo más difícil ya está hecho. Ahora sólo me queda encontrar zapatos, bolso y una pulsera sencilla pues el vestido no necesita mucho adorno. Es perfecto.
También me compré un pintalabios rojo pasión. En concreto uno que aconseja este mes la revista VOGUE. Anuncia que es infalible 24 horas pero ¿cuántas veces hemos escuchado esto y es mentira? Al llegar a casa lo he probado y efectivamente ¡no se va! Venga a frotar con agua y jabón y, oye, que me ha costado un cuarto de hora quitármelo. No era plan de salir a la calle un martes con los labios rojos pasión.

A las siete de la tarde me subo al ave para regresar a Zaragoza. Mañana vuelvo a la universidad, eso sí, con dos alegrías extras. La primera es que nos han dado las notas del último examen. Una asignatura anual de esas malditas que dicen las malas lenguas es imposible aprobar a la primera. Pues yo lo he hecho. Eso merecía celebración y por eso mi madre me ha comprado el vestido más bonito del mundo. Gracias mamá! Y la segunda es que la bloguera Miss Cocó ha dejado un comentario en mi blog. Que ilusión me ha hecho cuando lo he visto.

El viaje es rápido y cómodo. Me pongo al día con la VOGUE de este mes. He conseguido comprarla. Parece que la han hecho pensando en mí. Hay un especial repleto de vestidos, maquillaje y peinados.


En cuanto a peinados, el día de la boda no tendré muchos problemas. Mi madre es la dueña de una de las peluquerías más prestigiosas de Madrid, en plena Castellana. Ya estamos pensando el peinado más adecuado.

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