miércoles, 6 de marzo de 2013

Odiosa rutina


Miércoles que parece lunes.
¡Qué duro es volver a la rutina!
También es verdad que este curso mi rutina es menos dura. Tengo rutina universitaria. Pero de universitaria que ha aprobado todos los exámenes de enero. Es una rutina distinta. Más tranquila, o eso dicen.

Me levanto a las nueve, o nueve y media. Voy a la universidad por la tarde y no tengo exámenes hasta finales de mayo. Esto me permite levantarme un poquito más tarde.
Tras desayunar, ducharme y vestirme es hora de ponerme a estudiar un rato. Es difícil ponerse a estudiar todos los días sin la presión de tener exámenes dentro de poco. Muchas veces pienso: lo que estudie ahora se me habrá olvidado dentro de dos meses cuando tenga los exámenes, pero no. Cuando llega la época de exámenes, sólo tengo que repasar. Y entre repasar y estudiar hay una gran diferencia. Tengo mucha fuerza de voluntad, siempre la he tenido. En este sentido le debo mucho al ballet.

A la una y media llega la hora de comer y a las dos y cuarto me recoge el autobús que me lleva directa a la universidad. Allí paso toda la tarde. De tres a ocho y media de la tarde. Llego a casa a las nueve, ceno y veo un rato la tele. Y se acabó el día. Así de lunes a viernes.
Afortunadamente no es todo tan monótono. Entre medias intento ver blogs de moda. Mis favoritos son: 1 silla para mi bolso, Miss Cocó, The blond salad, Tras la pista de Paula Echevarría y Bartabac. Cuando tengo tiempo veo bastantes más, pero estos son los que veo a diario.
Mis amigas son otra parte fundamental, otro pilar que hacen que cada día sea distinto al anterior. Las que me hacen más amenas las clases, más amenas las tardes. Siempre nos pasan cosas distintas. Son las que hacen que no haya un día igual que el anterior y eso es de agradecer. Desde aquí les doy las gracias. Somos un grupo de 7. Cada una de una manera, de un estilo, con distintos ideales, pero eso es lo que hace que nos adoremos, que nos queramos, que nos necesitemos de la manera que lo hacemos, que nos contemos absolutamente todo lo que nos pasa y que nos demos los mejores consejos del mundo. Apenas hace ocho meses que nos conocemos, desde que empezamos la universidad allá por el mes de septiembre, pero desde el día uno hemos sido uña y carne. Una piña irrompible y eso que, en alguna ocasión y bajo altos niveles de estrés (especialmente en época de exámenes), hayamos discutido por culpa de algún odioso trabajo en equipo en el que no nos poníamos de acuerdo. Pero nada grave que no hayamos podido solucionar. Nos adoramos. Las adoro. Son MIS amigas. 

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